Resiliencia; una clave en el éxito laboral.

Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre ‘saltar hacia atrás, rebotar’, ‘replegarse’. .

“Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. “

RAE.es

Lo primero es definir la resiliencia en el trabajo, y para ello diremos que – es la capacidad que nos permitirá vivir de manera flexible situaciones de estrés que se den en nuestro entorno laboral -. Nos referimos a momentos y situaciones que generan altas en el nivel de estrés, porque ponen a prueba nuestras capacidades. Estas situaciones pueden generar cierta ansiedad, por el pensamiento detrás de la emoción: es necesario superar estas situaciones si queremos conservar la posición laboral en la que estamos o inclusive, conservar el trabajo.

Una de las claves en referencia a la #resiliencia es, enfrentar los retos de manera positiva. Es sin duda una de las claves del éxito profesional. Aprender a gestionar más que controlar nuestras emociones y adaptarnos al cambio, es resiliencia. Es además una competencia que hoy en día se evalúa en los procesos de selección.

¿Cómo desarrollar nuestra resiliencia en el trabajo?

Como te decíamos anteriormente, la resiliencia es una competencia, por lo que no es una cualidad innata de cada persona. Es como otras, una habilidad que puede desarrollarse y fortalecerse. De hecho, algunas personas han logrado desarrollarla con procesos de #coaching, tomando como ejemplo a una persona cercana con esta #habilidad y otras enfrentándose a situaciones fuertes de la mejor manera, y mostrando lo mejor sí al momento de resolver situaciones de conflicto.

Qué identifica a las personas con alta capacidad de resiliencia en el trabajo:

Tienen pleno conocimiento de sus capacidades y de aquello en lo que destacan por ser buenos. Por lo tanto, conocen sus limitaciones.

Se trazan objetivos alcanzables. Si tienen que enfrentarse a tareas en las que no se sienten cómodos, delegan o buscan herramientas y mayor información antes de llevar a cabo estas tareas.

Buscaran rodearse de personas positivas. Las personas pesimistas o comúnmente llamadas “nube negra” no estarán en su círculo más cercano ya que no les aportan nada.

Tienen presente el pensamiento de “lo que resistes, persiste”, por lo que reciben los obstáculos como una posibilidad de aprender y crecer.

Si hay alguien perseverante, es una persona resiliente. No se darán por vencidos, seguirán hasta agotar todas las posibilidades de conseguir el objetivo.

Son flexibles ante cambios, los reciben con optimismo sabiendo qué estos y la evolución son necesarios para la mejora continua.

¿Cómo ser resiliente en el trabajo?

Tomando en cuenta lo anterior, podemos empezar a desarrollar nuestra resiliencia en el trabajo. Pero, además, podemos sumar las siguientes pautas a fin de conocernos a nosotros mismos y siguiendo estas ideas:

Controla el estrés y la incertidumbre. No te decimos que no sientas o que te conviertas en un insensible y mucho menos que vivas la realidad laboral con todo de colores super optimista; nada en extremo. Lo que pretendemos transmitir, es que las personas residentes, tiene la capacidad para gestionas sus emociones y no aferrarse a los momentos de estrés, por lo que si se estresa, manejaran sus emociones de manera cautelosa sin llegar a altos picos de estrés, enojo o ansiedad. O inclusive, que si se presentan, no duren mucho tiempo.

Ser flexible con las opiniones de los demás. Es posible que los cambios de último momento alteren el clima laboral, o que los cambios puedan ser negativos, es por ello que la capacidad de practicar la escucha activa sea la mejor estrategia para evitar discusiones y malos entendidos. Practica tu sentido del humor.

Tener paciencia. En ocasiones, la prisa por lograr los objetivos en el menor plazo posible nos puede llevar a tomar decisiones precipitadas, y esto, laboralmente es el peor enemigo. Entonces, capacidad de esperar, deberá prevalecer cuándo las metas son a largo o mediano plazo. Controlar los impulsos es un éxito garantizado en el trabajo en equipo.

Ser consciente de nuestras emociones. Cuando  logramos identificar la emoción que nos genera la situación de tensión en el trabajo, es más fácil gestionarla. Si ignoramos los temores, difícilmente lograremos tener una actitud positiva frente a ellos.

En resumen y para potenciar la resiliencia en ti:

1. Reconoce tus logros.

2. Evita tomarte el rechazo como algo personal.

3. Cultiva buenas relaciones en tu entorno laboral.

4. Practica constantemente el optimismo.

5. Se constante en tu practica de resiliencia.

Ahora que hemos hablado sobre la resiliencia como variable de éxito laboral. Además, de haber descrito algunas estrategias que pueden ser de ayuda para trabajarla. Solo queda adaptarlas a nuestras necesidades y practicarlas.